<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Subiría</title>
	<atom:link href="http://www.subiria.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.subiria.com</link>
	<description>Contando la historia que desordene una vida</description>
	<lastBuildDate>Sat, 23 Apr 2011 17:03:06 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.1</generator>
		<item>
		<title>4. Heridas abiertas</title>
		<link>http://www.subiria.com/2011/03/29/4-heridas-abiertas/</link>
		<comments>http://www.subiria.com/2011/03/29/4-heridas-abiertas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 22:10:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.subiria.com/?p=61</guid>
		<description><![CDATA[Mateo se ha sumado a nuestro ritmo de vida, después de la toma de las ocho, se queda dormido entre nosotros y cuando nos despertamos los tres nuevamente nos quedamos en la cama, para hacer las mañanas de los sábados lentas y relajadas. &#8220;Ven con papá&#8221; dice David mientras lo coge para sacarle el aire. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mateo se ha sumado a nuestro ritmo de vida, después de la toma de las ocho, se queda dormido entre nosotros y cuando nos despertamos los tres nuevamente nos quedamos en la cama, para hacer las mañanas de los sábados lentas y relajadas. &#8220;Ven con papá&#8221; dice David mientras lo coge para sacarle el aire. Los observo tumbada escuchando las carcajadas de Mateo por las pedorretas en la panza que le hace David.</p>
<p>-&#8221;Papá. Pa-pá. Qué liviana me parecía esta palabra antes, qué extraño es decirla&#8230;.y qué llena de peso y cariño en vosotros dos&#8221;</p>
<p>-&#8221;Nunca es tarde para decirla Manu&#8221;. Suena el telefonillo como una mala noticia. &#8220;Ale, ahí tienes a tu madre, te toca&#8221;.<span id="more-61"></span></p>
<p>-&#8221;No queremos nada, gracias&#8221;</p>
<p>-&#8221;Dale boluda, abrime, vengo a ver a mi nieto&#8221;</p>
<p>-&#8221;Bueeeeeeeno, ta&#8217;bien, me asomo al balcón y te tiro las llaves, porque el telefonillo no abre&#8221;</p>
<p>David se levanta de la cama para ponerse el pantalón, deja a Mateo en su hamaca y le dice &#8220;ahora te viste la Bueli, enano, que le hace ilusión&#8221;. Abro la puerta  y Mifune sale corriendo.</p>
<p>-&#8221;Buen díaaaaaa, traje cruasanes. ¿Qué tal la noche, cómo la pasaron? ¿cómo durmió el gordito?&#8221; y lo llena de besos por toda la cara.</p>
<p>La mañana se alarga ahora de manera tediosa, casi como un guión escrito que se repite sin que ninguno nos atrevamos a romper, llena de verborrea, de palabras vacías. Hasta que mi madre decide compartir algo más.</p>
<p>-&#8221;¿Cómo tenés las grietas de los pezones?</p>
<p>-&#8221;Mucho mejor, con las pezoneras y la crema están practicamente cicatrizadas. Creí que nunca iba a disfrutar de la lactancia, ahora si es algo fácil y especial.&#8221;</p>
<p>-&#8221;Qué inventos hay hoy en día, mirá si yo los hubiera tenido en mi época. Recuerdo cuando estábamos vos y yo escondidas en el departamento de Buenos Aires, yo tenía fiebre por las grietas y la mastitis, pero cómo&#8230;&#8221;</p>
<p>-&#8221;¡¿Cómo?! ¡¿te pasó lo mismo?!&#8221;</p>
<p>-&#8221;Siiii&#8230;bueno, pero como no podía salir a la calle, no podía ir al médico ni comprarte leche y una mamadera. Cada vez que tenía que darte de mamar lloraba y mordía un chupete&#8221;</p>
<p>-&#8221;¿Por qué no pediste ayuda?</p>
<p>-&#8221;Mmm&#8230;¿a quién?, de todas maneras yo creía que la lactancia sería así. Por eso pienso que la maternidad la disfruté después, cuando tuve a tu hermano. Bueno, por eso y por todo tu comienzo&#8221;.</p>
<p>Esa misma tarde de sábado, en nuestra soledad de tres, David me preguntó cuándo y dónde estuvimos mi madre y yo escondidas en Buenos Aires.</p>
<p>-&#8221;No lo sé&#8221;.</p>
<!-- PHP 5.x -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.subiria.com/2011/03/29/4-heridas-abiertas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>3. Bienvenidos</title>
		<link>http://www.subiria.com/2011/03/27/3-bienvenidos/</link>
		<comments>http://www.subiria.com/2011/03/27/3-bienvenidos/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 27 Mar 2011 19:41:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.subiria.com/?p=34</guid>
		<description><![CDATA[Qué presencia tan grande puede tener alguien tan pequeño, cómo renombra a las personas sin hablar aún: madre, padre, abuelos, tíos&#8230;todos tenemos una nueva dimensión por un niño de 3,350 kg que aún no habla. Y algunos nos quedaremos atados a esa única dimensión por un tiempo, en mi caso, hasta que me de cuenta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Qué presencia tan grande puede tener alguien tan pequeño, cómo renombra a las personas sin hablar aún: madre, padre, abuelos, tíos&#8230;todos tenemos una nueva dimensión por un niño de 3,350 kg que aún no habla. Y algunos nos quedaremos atados a esa única dimensión por un tiempo, en mi caso, hasta que me de cuenta que no sólo quiero ser madre. Pero para éso aún queda mucho.</p>
<p>El cartel de &#8220;bienvenidos&#8221; que nos hizo David ondea sobre la mesa, llena de vasos y restos de la merienda que preparó para la comitiva que nos acompañó desde el hospital. Tanto tiempo los dos solos en casa, y este niño de casi 4 kg, sin hablar, les ha dicho a todos: &#8220;!venid cuando queráis, ofenderos si mis padres os dicen que no les viene bien y sobre todo, opinad sobre la paternidad, incluso si cuando fuisteis padres no os levantásteis ni una sola noche con vuestros propios hijos, o ni siquiera estábais&#8221;.</p>
<p><span id="more-34"></span>Por fin sólos&#8230;los tres. El teléfono suena, pero no atendemos. El tiempo a partir de ahora se medirá en lactancia y la noche se presentará durante dos meses con un dolor en el pecho, con una angustia que me oprime el esternón. Termino de darle el pecho a Mateo y me curo los pezones, las grietas están totalmente abiertas, siempre creí que dar de mamar sería un gesto romántico, tierno, un momento de intimidad con tu bebé, algo casi místico y no este dolor de panza cuando se acerca la hora y que mientras él succiona yo aprieto los dientes mientras lloro de dolor.</p>
<p>Lo meto en su cuna, pegada totalmente a nuestra cama y miro cómo se duerme. &#8220;Según la matrona los bebés tienen hambre cada tres horas más o menos, voy a poner el despertador por si no lo oigo llorar y que no se me pase la siguiente toma&#8221;. Creo que es de las cosas más graciosas que dije en mucho tiempo, justo antes de que la angustia ocupara el lugar del sentido del humor. Exactamente 120 minutos después de decir esa frase, un llanto agudo me hace pasar del profundo sueño a una situación de alerta máxima. Mifune salta de la cama al suelo, huyendo hacia el salón, silencioso. Así comenzaba una vida de cuatro meses infinitos: 45 minutos mamando, sacar gases, cambio de pañal, curar pezones, dormir 100 minutos, 45 minutos mamando, gases, pañal, curar pezones, dormir, 45 pañales, mamando gases, llorar de agotamiento.</p>
<p>Han pasado cuatro meses, huele a primavera, la angustia del atardecer se fue pero no sé cómo desorganizar mi vida, si rompo esta rutina temo que todo se caiga. Mateo duerme sobre mi pecho mientras me balanceo en la hamaca frente al balcón. Vivimos en una inercia que no se rompe a pesar de las personas que entran y salen de casa, es como si todos ellos dieran movimiento a la escena, mientras Mateo y yo permanecemos inamovibles en la hamaca. Demasiadas visitas, madres, abuelas ahora a las que no he podido decirles que la angustia de los tres primeros meses cada vez es menor, y mi frustración mayor: intentar ser algo más que madre los primeros meses es frustrante.</p>
<p>David se acerca a la hamaca y coge a Mateo.</p>
<p>-&#8221;Por fin solos&#8230;.ya estaba harta de escuchar cómo se hacía ésto hace 30 años&#8221;.</p>
<p>-&#8221;Ni caso, venga date una ducha que yo lo acuesto y preparo la cena&#8221;</p>
<p>-&#8221;Quítale el aire y acuéstalo de lado, con la mantita blanca&#8230;.&#8221;. David no contesta a mis instrucciones.</p>
<p>Mientras me desnudo en el baño pienso que él no está mejor con nadie que conmigo, mi manera es la mejor. La ropa cae al lado de la resistencia, mis pies están blancos, parecen más largos de lo habitual. Quizás piense eso para darme ánimos a mi misma, para seguir adelante sin cuestionar nada: mi manera es la correcta. No reconozco mi cuerpo, aquel al que presté tanta atención en la adolescencia ha cambiado, mis tobillos sobresalen más, me reencuentro con mis piernas, ahora los muslos tienen unas venitas rojas atrevidas. Debajo de la ducha observo mi panza, blanda y tristona, mientras mis tetas ahora son pechos, tensos y enrojecidos. Las lágrimas brotan silenciosas, el agua que me limpia y cae por mis pechos, tripa y muslos se lleva la angustia, el agotamiento&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<!-- PHP 5.x -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.subiria.com/2011/03/27/3-bienvenidos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>2. Bajo control</title>
		<link>http://www.subiria.com/2011/03/24/bajo-control/</link>
		<comments>http://www.subiria.com/2011/03/24/bajo-control/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Mar 2011 22:48:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.subiria.com/?p=23</guid>
		<description><![CDATA[Hoy decidí no ir a trabajar, tuve una sensación extraña, nueva, de mi cuerpo cuando me senté en la cama, así que trabajaré desde casa. Quedé en avisar a David si hubiera alguna novedad. La habrá. Hoy es el día, pero quería quedarme sola. El centrifugado de la lavadora hace vibrar la puerta del baño, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.subiria.com/wp-content/uploads/2011/04/techo_efecto_grande.jpg" rel="lightbox[23]" title="Como en las pesadillas febriles donde tengo que sujetar una casa hecha de vigas de madera que se me caen encima"><img class="alignnone size-full wp-image-118" title="Como en las pesadillas febriles donde tengo que sujetar una casa hecha de vigas de madera que se me caen encima" src="http://www.subiria.com/wp-content/uploads/2011/03/techo_efecto1.jpg" alt="" width="546" height="374" /></a><br />
<span id="more-23"></span></p>
<p>Hoy decidí no ir a trabajar, tuve una sensación extraña, nueva, de mi cuerpo cuando me senté en la cama, así que trabajaré desde casa. Quedé en avisar a David si hubiera alguna novedad. La habrá. Hoy es el día, pero quería quedarme sola.</p>
<p>El centrifugado de la lavadora hace vibrar la puerta del baño, en esta casa todo está a punto de romperse, como en las pesadillas febriles donde tengo que sujetar una casa hecha de vigas de madera que se me caen encima. Subo el volumen de la radio y sigo escribiendo un mail a Ana, será el último que envíe desde esta soledad.</p>
<p>9:30hs</p>
<p>Quiero controlarlo todo, dejarlo acabado.</p>
<p>9:47hs</p>
<p>Las lentejas comienzan a hervir, es la mejor comida final: contundentes, sabrosas y con poderes para convocar a mi abuelita muerta. Abro el ventanuco empañado por el vaho para ofrendarle una cucharada de lentejas, después las pruebo yo&#8230; cuando estén tiernas les pondré el sofrito familiar.</p>
<h6><a href="http://www.subiria.com/wp-content/uploads/2011/04/felipe_toaster.jpg" rel="lightbox[23]" title="Jur, Nacho ¿Estareis ahí?"><img title="Jur, Nacho ¿Estareis ahí?" src="http://www.subiria.com/wp-content/uploads/2011/03/felipe_th.jpg" alt="" width="160" height="160" /></a><br />
-Nacho: “Buenos días, cómo estás hoy?<br />
-Manu: “Hola chicos, ¿estaréis aqui durante la mañana?”<br />
-Jur: “Sí, estaremos currando en el patio aprovechando que no llueve para terminar las ocas”.<br />
Me asomo al patio y sólo veo la cabeza de la jirafa que llega hasta el comienzo de la segunda planta.<br />
-Manu: “genial, es que estoy sola y me he puesto de parto…para que estéis al loro….”</h6>
<p>10:11hs</p>
<p>Quiero estar limpia, dejarlo todo limpio. Tengo las constantes vitales al mínimo para sobrevivir. Me voy a duchar, lenta y con ansia por si se pone todo oscuro justo cuando esté desnuda bajo el agua. Hace nueve años, casi diez, me duchaba ahí mismo a oscuras, enajenada por el miedo a ser espiada.</p>
<p>10:32hs</p>
<p>Todo negro de nuevo, controlar este dolor me hace estar viva. Mifune camina entre mis piernas, este gato es el único que puede caminar por esta casa sin que el suelo cruja. Me acompaña a colgar la ropa en las cuerdas de la galería, y se va buscando el sol de invierno en la galería de enfrente.</p>
<p>10:40hs</p>
<p>Me yergo de nuevo y respiro aliviada para seguir colgando torpemente la ropa, la panza choca contra la pared y no llego bien a las cuerdas. En la segunda galerían están Jur y Nacho charlando al sol.</p>
<p>-Nacho: &#8220;Buenos días, cómo estás hoy?</p>
<p>-Manu: &#8220;Hola chicos, ¿estaréis aqui durante la mañana?&#8221;</p>
<p>-Jur: &#8220;Sí, estaremos currando en el patio aprovechando que no llueve para terminar las ocas&#8221;.</p>
<p>Me asomo al patio y sólo veo la cabeza de la jirafa que llega hasta el comienzo de la segunda planta.</p>
<p>-Manu: &#8220;genial, es que estoy sola y me he puesto de parto&#8230;para que estéis al loro&#8230;.&#8221;</p>
<p>10:47hs</p>
<p>Me yergo de nuevo después que la última contracción me haya encogido y me siento un poco mareada.</p>
<p>-Manu: &#8220;uf, cómo duelen&#8221;</p>
<p>Nacho y Jur no hablan, me miran callados.</p>
<p>Me meto en casa y abro el chat para avisar a David, la siguiente contracción no me deja escribir bien, pero puedo decirle: &#8220;ven ya! y avisa en el curro que no vuelves por la tarde; tengo contracciones cada 5 minutos&#8221;. Alguien llama a la puerta, no puede ser que ya haya llegado&#8230;es mi prima Lucía, le abro y mientras ella intenta saludarme me agarro a la encimera de la cocina, siento que me voy a partir en dos, Lucía, por favor, estoy de parto, corta una cebolla y fríela con pimentón dulce, y ya que estás cómete un plato, ahora viene David, podéis comer juntos, por favor, sal después de nosotros y friegas el suelo de la cocina, vale?. Los ojos de mi prima nunca fueron tan grandes como esa mañana. Ella tampoco habló.</p>
<!-- PHP 5.x -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.subiria.com/2011/03/24/bajo-control/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>1. La Corrala</title>
		<link>http://www.subiria.com/2011/03/09/la-corrala/</link>
		<comments>http://www.subiria.com/2011/03/09/la-corrala/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 09 Mar 2011 17:43:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.subiria.com/?p=1</guid>
		<description><![CDATA[Vivimos en un edificio del año 1785, en la Cabeza de Lavapiés, antes de Calvario. Es una corrala con patio, plantas, hamaca, un teatro, doce vecinos, una taberna, dos gatos y una jirafa. La corrala fue cárcel de la corona para reos eclesiásticos no encausados por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-13" title="La Corrala (Subiria.com)" src="http://www.subiria.com/wp-content/uploads/2011/03/post1.jpg" alt="" width="546" height="384" /></p>
<p><span id="more-1"></span>Vivimos en un edificio del año 1785, en la Cabeza de Lavapiés, antes  de Calvario. Es una corrala con patio, plantas, hamaca, un teatro, doce  vecinos, una taberna, dos gatos y una jirafa. La corrala fue cárcel de  la corona para reos eclesiásticos no encausados por el Tribunal del  Santo Oficio de la Inquisición. En el subsuelo, debajo del patio, aún  quedan dos calabozos con grilletes, donde se encerraba a los reclusos  más pobres, y conforme las escaleras del patio interior subían hacia la  primera y segunda planta, estaban las celdas que los clérigos más  pudientes se podían pagar. Éstas tienen ventanucos abocinados con rejas,  refugio de los dos gatos que hoy viven en la corrala.</p>
<h6><a href="http://www.subiria.com/wp-content/uploads/2011/03/mifune_efecto.jpg" rel="lightbox[1]" title="mifune_th"><img class="alignnone size-full wp-image-107" title="mifune_th" src="http://www.subiria.com/wp-content/uploads/2011/03/mifune_th.jpg" alt="" width="160" height="192" /></a><br />
Los ventanucos abocinados con rejas son refugio de los dos gatos que hoy viven en la corrala.</h6>
<p>El patio es lugar común para compartir charlas, cine de verano,  cumpleaños, guardar las bicis y los objetos que salieron de las reformas  de cada casa. Aquí dentro no se oye el centro de la ciudad. Es un barco  que navega lento por Madrid.<br />
Nacho tiene su taller en el patio, es cariñoso y escultor. Sus obras  de animales aparecen en días de sol y desaparecen para adornar casas.  Aún no sabemos cómo va a salir la jirafa por la puerta, ha crecido mucho  y nos hemos encariñado con ella.</p>
<p>La escalera del patio sube a casa de Jur y Nuria. Él es el creador y  hacedor del orgasmatrón, Nuria tiene mucha suerte. El pasillo de la  primera galería lleva a la casa de Jose, siempre sentado frente a la  ventana donde pinta con esmalte cajitas, broches y espejos que los  domingos vende en El Rastro.</p>
<p>Toda antigua cárcel de la Inquisición tiene un fantasma, el nuestro  es parisino y se llama Jean-Françoise, viene en primavera y se va en  otoño. A su lado vive Jeru, quien lleva la taberna y quien nos ha visto a  todos pasar borrachos por su barra en alguna buena ocasión. Por las  mañanas hace la compra en el mercado de Antón Martín, ahora no debe  estar.</p>
<p>La segunda galería suele tener siempre un buen estandarte, bragas  blancas enormes en son de paz. En la primera casa de esta galería vive  Sira, una gitana que desde hace muchos años parece tener siempre 65,  menos cuando se peina su gran melena recién lavada y espera que se seque  al sol, donde parece que el luto se fuera hasta que se lo enrolla en un  moño. Nieves baja despacio las escaleras de su ático y se sienta al  lado de Sira, al sol y con bastón, esperando que Sira termine de colgar la ropa y bajar a tomar café a la Plaza de Tirso.</p>
<p>El sol se mete en la casa de Luisi, mientras ella escucha música  clásica y critica todo El Pais sentada en su sofá de escay burdeos con  tapetes de ganchillo. Nació en la corrala, hace 75 años, el año pasado  se murió su hermana con la que vivió siempre aquí. Cuando nos la  cruzamos en la calle no nos reconoce, sólo en la cotidianeidad de la  corrala.</p>
<p>La puerta que está cerrada con la cortina de colores y los geranios  en el ventanuco es la casa de Piluca, siempre duerme hasta tarde, porque  cuando no tiene bolos, trabaja de noche en su bar, Lo Máximo.</p>
<p>Nuestra casa está en la segunda planta, es rectangular, mide 49m2,  casi 50, y tenemos baño. Vivo aqui desde hace nueve años, casi diez,  echando a perder el ritmo de mudanzas de la infancia. Nunca viví tanto  en una casa.</p>
<!-- PHP 5.x -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.subiria.com/2011/03/09/la-corrala/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

