2. Bajo control
Hoy decidí no ir a trabajar, tuve una sensación extraña, nueva, de mi cuerpo cuando me senté en la cama, así que trabajaré desde casa. Quedé en avisar a David si hubiera alguna novedad. La habrá. Hoy es el día, pero quería quedarme sola.
El centrifugado de la lavadora hace vibrar la puerta del baño, en esta casa todo está a punto de romperse, como en las pesadillas febriles donde tengo que sujetar una casa hecha de vigas de madera que se me caen encima. Subo el volumen de la radio y sigo escribiendo un mail a Ana, será el último que envíe desde esta soledad.
9:30hs
Quiero controlarlo todo, dejarlo acabado.
9:47hs
Las lentejas comienzan a hervir, es la mejor comida final: contundentes, sabrosas y con poderes para convocar a mi abuelita muerta. Abro el ventanuco empañado por el vaho para ofrendarle una cucharada de lentejas, después las pruebo yo… cuando estén tiernas les pondré el sofrito familiar.

-Nacho: “Buenos días, cómo estás hoy?
-Manu: “Hola chicos, ¿estaréis aqui durante la mañana?”
-Jur: “Sí, estaremos currando en el patio aprovechando que no llueve para terminar las ocas”.
Me asomo al patio y sólo veo la cabeza de la jirafa que llega hasta el comienzo de la segunda planta.
-Manu: “genial, es que estoy sola y me he puesto de parto…para que estéis al loro….”
10:11hs
Quiero estar limpia, dejarlo todo limpio. Tengo las constantes vitales al mínimo para sobrevivir. Me voy a duchar, lenta y con ansia por si se pone todo oscuro justo cuando esté desnuda bajo el agua. Hace nueve años, casi diez, me duchaba ahí mismo a oscuras, enajenada por el miedo a ser espiada.
10:32hs
Todo negro de nuevo, controlar este dolor me hace estar viva. Mifune camina entre mis piernas, este gato es el único que puede caminar por esta casa sin que el suelo cruja. Me acompaña a colgar la ropa en las cuerdas de la galería, y se va buscando el sol de invierno en la galería de enfrente.
10:40hs
Me yergo de nuevo y respiro aliviada para seguir colgando torpemente la ropa, la panza choca contra la pared y no llego bien a las cuerdas. En la segunda galerían están Jur y Nacho charlando al sol.
-Nacho: “Buenos días, cómo estás hoy?
-Manu: “Hola chicos, ¿estaréis aqui durante la mañana?”
-Jur: “Sí, estaremos currando en el patio aprovechando que no llueve para terminar las ocas”.
Me asomo al patio y sólo veo la cabeza de la jirafa que llega hasta el comienzo de la segunda planta.
-Manu: “genial, es que estoy sola y me he puesto de parto…para que estéis al loro….”
10:47hs
Me yergo de nuevo después que la última contracción me haya encogido y me siento un poco mareada.
-Manu: “uf, cómo duelen”
Nacho y Jur no hablan, me miran callados.
Me meto en casa y abro el chat para avisar a David, la siguiente contracción no me deja escribir bien, pero puedo decirle: “ven ya! y avisa en el curro que no vuelves por la tarde; tengo contracciones cada 5 minutos”. Alguien llama a la puerta, no puede ser que ya haya llegado…es mi prima Lucía, le abro y mientras ella intenta saludarme me agarro a la encimera de la cocina, siento que me voy a partir en dos, Lucía, por favor, estoy de parto, corta una cebolla y fríela con pimentón dulce, y ya que estás cómete un plato, ahora viene David, podéis comer juntos, por favor, sal después de nosotros y friegas el suelo de la cocina, vale?. Los ojos de mi prima nunca fueron tan grandes como esa mañana. Ella tampoco habló.


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